Querido Santa

por Elizabeth Barria

Mi querido Santa

Esta vez quiero expresarme por medio de mi diario de vida personal,  pero no para pedirte regalos ni cosas materiales o costosas.

Como cada año cuando nos acercamos a los últimos números del calendario, y después  de  un año lleno de sinsabores más o menos , llega siempre el momento de reflexiones y balances. 

Llega el momento de hacer pausas a nuestro loco mundo de quehaceres. 

Porque es  cuando me doy cuenta que  me debo muchas cosas y más de lo que yo pensaba. 

Me debo noches sin dormir poniendo solución a lo que el tiempo venía colocando.

También me debo miedos que no libere  intentando ser una  mujer perfecta.

Me recuerda  la “no importancia” del peso de esa silla vacía que antes sí era importante.  

Me debo mil besos que tal vez di en el lugar equivocado.

También me debo muchas palabras gastadas detrás de muchos  silencios que el destino me traía como respuestas.

Pero pese a todo, hoy creo que tengo mucho más  que agradecer a la vida. 

Qué más puedo pedirte Santa si tengo todo lo que no puede comprar una  billetera o una cuenta corriente en el banco.

Por eso, nunca te pediré nada que se pueda comprar con dinero. 

Hoy quisiera volver a creer querido  santa , como cuando era niña, en las personas, en las magias,  en los milagros y en que este mundo puede llegar a  ser mejor algún día.

Quisiera  que la Navidad realmente fuera para celebrar  el nacimiento de algo nuevo , o  que sea la oportunidad para comenzar de nuevo, para reflexionar  y buscar esas mil  maneras  de ser mejores.

Que alguna vez sea el tiempo de ponerse en los zapatos del otro, para entender el porqué duelen algunos paisajes y porque nos alejamos de las personas que se creen más poderosas que uno, cuando el camino venía lleno de atajos que  solo nos confunden.

Es difícil ponerse los zapatos del otro querido santa ,cuando las horas no avanzan al mismo ritmo de un  mundo que va más adelante.

¿Será  acaso que en algún momento me distraje , y me caí del mundo al punto de no saber  ahora por donde entrar ?

Ojalá en  algún minuto aprendamos la lección querido Santa, para volver  abrazar muy fuerte  y volver conocer la paciencia más  que la tolerancia , llegando a ese perdón necesario, contando hasta diez, o hasta veinte, o quizás hasta cien .

Aceptar que no todo tiene que suceder ahora ni hoy , sino algún día, cuando las aguas se calmen y Dios así lo disponga.

Tu bien sabes mi querido santa que hoy soy dueña de esos  abrazos que no se pueden envolver en un regalo.

No hay envoltorio para medir eso.

Y cada nuevo año ese abrazo viene con un perfume tan natural en su esencia , que hoy  no lo encuentro en ninguna marca de cosméticos.

Por esa razón, jamás te pediré más  abrazos en Navidad,  porque ya tengo más que suficientes.

En realidad no recuerdo si te pedí mucho o poco cuando niña.

Tampoco sé si creía en algo más fuera de la magia que refleja la navidad.

No sé qué tanta ilusión tenía contra eso, ni sé qué esperaba de la vida o de las personas, porque nunca me lo cuestionaba.

 En fin, hoy me gustaría pensar y creer  que la vida de los niños es así, llena de magias.

¿O será que dejamos de ser niños muy temprano creyéndonos adultos antes de tiempo ?

Recuerdo  no haber necesitado mucho para que la vida me pareciera increíblemente mágica, creyendo inocentemente  que era  sacada de un libro de cuentos.

Tampoco recuerdo cuándo dejé de escribir  cartas o cuándo dejé de colocar una bota en el árbol para que apareciera llena por arte de magia.

Inolvidable esos chocolates con figuras navideñas  con que mi madre  adornaba  con mucho cuidado el arbolito y el día de reyes era la gran cosecha de esa delicia.

Y cuando guardábamos el papel plateado de un chocolate o de algún lindo envoltorio para hacer adornos de navidad.

Sólo sé que el recuerdo de todo eso, hoy  me endulza la vida  porque era una época en la que los sueños sí se cumplían, porque la gente podía tener momentos felices teniendo muy poco.

Porque podíamos dejar atrás las diferencias y miles de discusiones que hoy  no hacen más que quitarnos muchas veces las ganas de vivir esta vida que se nos olvida que es prestada.

¿Qué nos queda por hacer , qué más nos queda por recordar , o cómo vivimos el ayer de esas navidades en un mundo tan diferente al de nuestras vivencias?. 

¿Cómo volvemos a celebrar con sentido en un mundo con tan poco sentido?. 

Ahora de adulta ,solo  quisiera  pedirte  respuestas a eso mi querido santa , y si por casualidad , alguna navidad ves mi bota vacía, llénala de nuevas  bendiciones y haz que todas mis próximas  navidades  vuelvan a ser realmente mágicas.

"Ojalá nos alcancen los días para cumplir nuestros sueños y que la noche no nos sorprenda en alguna mañana".

«Ojalá nos alcancen los días para cumplir nuestros sueños y que la noche no nos sorprenda en alguna mañana».

 

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