Somos duales o somos disconformes

por Elizabeth Barria

Cuando llueve deseamos que salga el sol. Y si no ha llovido deseamos ver lluvia algún día.

Cuando hace frío queremos que llegue el calor. Solo unos días de calor y ya queremos que refresque de nuevo .

Anhelamos mandar a la cresta después de haber vivido una vida entera siendo sumisas

Las rubias quieren ser morenas, y las castañas buscan ser cada vez más platinadas.

Increíblemente queremos a quien nos ignora e ignoramos a quien realmente nos quiere.

Las robustas buscan ser flacas y viceversa. Las de pelo rizado anhelan el pelo liso y ocurre lo inverso también. .

Las más bajas desean tener piernas más largas y disimulan ver más allá de sus narices sobre tacos de varios centímetros, y las más altas buscan nuevos estilos de cómo verse más pequeñas..

Sonreímos mientras lloramos por dentro.
Eso duele, y bastante, pero el tiempo sabe sanarlo.

Los casados quieren vivir momentos de solteros cuando en su casa el plato aún sigue servido.

Somos víctimas cuando lo tenemos todo.

Recordamos a quien no debemos y a quien tenemos que olvidar.
Increíblemente nos atrae lo que nos hace daño.

Decimos «se acabó» cuando queremos más. Aunque quizás sólo queremos que reaccionen.

Creemos que el que nos hace feliz es el que nos está haciendo llorar. Ahí somos y llegamos a ser masoquistas.

Denunciamos y después estamos al lado suplicando perdón .

Hacemos el amor aunque sabemos que la otra persona sólo busca un rato de sexo.

Besamos un sapo tras otro sapo aunque sabemos que nunca se convertirán en príncipes.
Seguimos suspiro tras suspiro pensando en esa persona pero el orgullo propio siempre puede más.

Pensamos mucho y sentimos poco. Dejamos pasar trenes con muchos vagones, aunque sabemos que no volverán.

En fin, hoy estoy en una etapa que si alguien no tiene la razón o cuestiona mi opinión, y aunque su opinión sea lo más imbécil que haya escuchado, le daré la razón, así todos seremos felices.

El tiempo me ha enseñado que las personas te aman solo hasta cuando ya no les sirves, y así también pasa con la lealtad, se termina cuando sus beneficios se acaban.

El tiempo también ha sido muy sabio al enseñarme por que a las personas les cuesta tanto lidiar con la sinceridad.
Porque significa ponerse al desnudo, ser transparentes, mostrar defectos y debilidades, actuar con el corazón y no con la razón..

Y eso cuesta mucho trabajo en un mundo donde aparentar es más cómodo que ser.

Creo que es casi imposible caerle bien a todo el mundo, pero lo que sí es posible, es vivir sin que eso nos importe.

Y es que nos cuesta tanto llegar a creer que “Nada ni nadie nos pertenece».

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