Mi viaje físico

por Elizabeth Barria

Nací y crecí en un lugar donde la única conexión era con la naturaleza. 

Era una época donde no se inculcaban modas ni estilos con ropas lindas o donde las grandes tecnologías nos invadian los días. 

Era un agrado escuchar esos programas radiales en esas radioemisoras que había que conectar con una antena enorme. 

Crecí en un espacio cuando el sol todavía no hacía daño y se podía respirar aire puro todos los días. 

Con mis hermanos comíamos de todo recién salido del horno, y de la tierra sacabamos desde frutillas y hasta tomábamos leche recién salida de la vaca. 

No había tiempo para pensar en comidas light o en más o menos lactosas como ahora.

Se comía al natural y listo. 

Y se mantenía la tradición de las cuatro comidas del día. 

No habían tantas pastillas para dolores estomacales, porque comer sano era dentro de lo más normal. A lo mucho una agüita «perra» como se dice, o una hierbita natural de la huerta después de las comidas 

Nos vestíamos con ropas hechas por mi madre. 

Todo hecho y cosido a mano. 

El déficit atencional de esos tiempos se superaba con un puro grito de «HAZ ESO Y AHORA» . 

Las mujeres no levantaban la voz y no tenían puestos políticos en la sociedad, y tampoco existían los gays. 

O si lo habían, los tiempos de antes no permitían esa diversidad en el ser humano. 

Por eso, sabíamos que no nos encontraríamos con sorpresas, ni con roles de sexos.

Luego vinieron los cambios, los traslados, saliendo de la naturaleza misma a un frío y escarchado clima hacia el fin del mundo. Desconocido e inhóspito en todo sentido.

Niñez y juventud en medio de un clima cubierto de hielo, pero el calor de hogar era muy superior a cualquier día de escarcha. Creo que desde ahí nace esa típica canción de «Corazón de escarcha» 

Me puse a trabajar de inmediato y sin esperarlo, en la misma empresa donde hice mi práctica profesional. 

Fui tan feliz con mi primer sueldo de tan solo $37.000 (49,65 dólares). 

No sabía qué hacer con tanto dinero en mis manos, Si tan solo tenía 21 años. 

Me sentía grande adulta llegando a mi casa con un kilo de frutas comprado por mí. 

No estudié una carrera en una universidad de prestigio, pero a mucha honra logré sacar un título profesional en lo que estaba de moda en ese entonces, la programación. 

Siempre cuento, que mi gran sueño era haber sido una gran arquitecta. 

Carrera que no pude tomar porque mi padre se enfermó gravemente en ese entonces. 

Estuvo un año en coma. 

Siempre y aún me imagino construyendome ese castillo soñado y diseñado por mi misma. Pero como dicen hoy mis hijos..» Nunca es tarde para empezar lo que postergamos»

El primer celular lo tuve muy pasado los 30 y algo más. 

Fue inolvidable porque me lo pasó mi ex cuando lo sorprendí en uno de sus tantos adulterios en mi matrimonio (eso es otra historia). 

Me llamaba a cada rato. jajaja,  para saber cómo estaba, algo así como «mentiras verdaderas». 

Era tan grande ese celular que parecía radio portátil, pero «me creía la muerte», y súper tecnológica al comienzo aunque ni siquiera sabía contestarlo. . Jajaja..

Aprendí a usar mi primer computador después de varios cambios de casa. 

Veía el internet como el mundo de la sabiduría y del conocimiento, y como un diccionario virtual que todo el mundo quería tener en esos años, pero creo que eso hasta cierto punto y tiempo lo fue. 

Para mi era algo muy inalcanzable llegar al diccionario tecnológico de un Internet.

Hoy, eso ya se ha ido convirtiendo en un mal realmente necesario.

Mi generación es la que le tenía respeto a los padres y la que pensaba que llegar virgen al matrimonio era algo obvio y lógico. 

Confieso que esa parte hoy me supera, especialmente cuando lo converso con mis hijos.

Casi lloré cuando mi hija a sus cortos 15 años me dijo que quería empezar a salir con el niño que le gustaba. 

Me sentí incapaz de decirle.. «No,.. te lo prohíbo» .. Solo pensé, «estos tiempos de hoy no son mis tiempos de antes».. Y le dije.. «Hija.. «Enamórate, pero también desenamorate, porque eso te hará crecer y será muy necesario y constructivo en tu vida.»

No sé si realmente alguna vez me enamore de verdad o solo me acostumbre a decir te amo porque sí. Hoy me lo pregunto a menudo y no sé si tendré la mejor respuesta..Creo que no!! 

He viajado como una real nómada y a esta edad puedo decir que me he reinventado las veces que he querido. 

Eso, jamás lo hubiera pensado,, sino hubiese sido porque me saque la venda que no me dejaba ver más allá de mis narices. 

Si me preguntan hoy el porqué de eso, es simplemente porque hoy me doy el lujo de decir,.. «Me he reinventado porque me  di placeres de mandar a la cresta, de decir, Basta, de sacar mi otro yo, y porque simplemente me dio la real gana de hacerlo, y punto.. «. 

Quien hoy lo cuestione o lo prejuicie, es una de las mil cosas que me tienen sin absoluto cuidado. 

Y quien lo haga, cuando quiera puede pedirme prestado mis zapatos, y así entenderá porque tuve que sacarle los tacones para seguir avanzando. 

No ha sido fácil embalar y desembalar historias, una, dos, tres, cuatro .. en fin…mil veces.. ya perdí la cuenta… 

Y a quien quiera preguntame como lo hice, primero empaque las cajas de su próxima mudanza, y luego, le cederé mis zapatos para que se entienda de donde salen las alas para emigrar cuando quiero hacerlo y porqué hecho mis sueños a volar secuestrando nostalgias. 

Estoy completamente segura que quien quiera hacerlo y aunque disimule el camino o quiera igualarme, los zapatos siempre le quedarán grandes. 

Pero ojo.. Aun así.. Sigo vista al frente y siempre digna!! 

He vivido ya casi 40 + 15 años en este planeta invadido de seres humanos disconformes. 

Ha sido un gran viaje con mil alegrías, desengaños, penas y mil días también de sentirme orgullosa por haber caminado tanto, saliendo siempre de una zona de confort inundada de cosas reales y muchas imaginarias también. 

Una zona de confort que yo creía que era la mejor, pero que descubrí muy tarde que nunca fue como yo pensaba.

Casi podría decir que fue solo parte de mi imaginación. Pero pucha que amo ese cambio de switch en cada término!!!! .

A veces he querido hacer yoga, también gimnasia, y hasta fumar muchas veces, pero luego me miro al espejo y mejor pienso en sacarme esas costillas que siempre me han estorbado. 

Claro, nací imperfecta , pero tengo una genética que no me obliga hacer dietas para alcanzar el peso ideal. Y aunque muchas mujeres hoy son adictas a los gimnasios, y a costosas dietas o intervenciones quirúrgicas debo decir que afortunadamente no es mi caso.. 

Pero aun así, a veces me siento demasiado simple y hasta un tanto aburrida, porque hoy prefiero un vaso de jugo , un rico café, un chocolate gigante (y sólo para mí), o un rico pastel o un rico helado y una buena música, que salir a un buen «carrete».. Es más, prefiero la naturaleza que una bulliciosa ciudad de cemento. 

En otros tiempos había pensado que llegar a los 50 significaría que mi cara ya se empezaría arrugar, y que tendría que llegar a las costosas cremas hialurónicas para retroceder engañosamente a esos envidiable 25-30.

Por supuesto que hasta ese ímpetu sexual ya lo vemos disminuido, no es ni el de los 20 con esa lozana juventud o esas ganas de los 30 cuando pensábamos a cada rato en satisfacer nuestros placeres. O.. cuando pensaba que llegar a la edad de los 30 y algo más, me vería tal vez como una real y amargada «vieja de mierda».. 

Pero ahora veo y hasta lo escribo.

Creo que tan mal no estoy.. O sea.. Vieja…Quizás, claro, un poco…ya con algunas mañas, quizás, tal vez, pero de lo que tengo mayor lucidez es que «de mierda», jamás. Falta mucho (creo) para eso.. 

Me gusta conversar, y harto creo, y ojala que me pregunten muchas cosas, porque sabré responderlas con fundamentos y sin tapujos ni palabras rebuscadas. 

No invento nada.. Siempre hablo con la verdad y bajo mi propio vocabulario !! 

No me interesa figurar en la vida de nadie más que en la mía misma.

No me interesa conocer historias ni pasados victimozos. 

Bueno, aunque no descartó la posibilidad de que algún día eso se revierta. Pero mi prioridad hoy no es.

Y si eso cambia algun dia, tengan por seguro que mi artículo sobre eso, doblará su texto. 

Aunque conozco casos muy cercanos que por tenerle miedo a una fría y amargada soledad buscan refugio donde les dan agua y techo. 

Unido a eso, aparentar estar bien y por dentro su vida es igual o peor a un trapo sucio (inservibles). …Malo malo eso.. 

El tiempo es el único sabio.. Y la tierra es redonda 

No quiero postergar mi próxima vejez porque aún queda lo más divertido del camino: los atajos que confunden, las piedras que te frenan y las voces que distraen.

Elizabeth Barria

 

Vi personas mentir también mirando a los ojos. Entonces aprendí a creer en el tiempo que me dedican y no en las palabras que me dicen
Elizabeth barria

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